domingo, 21 de enero de 2018

"El bum del ladrillo resurge en Lisboa y Oporto" (2017)

El bum del ladrillo resurge en Lisboa y Oporto con la rehabilitación del centro

Multitud de grúas pueblan el casco histórico del Douro y la zona portuaria del Tejo

Enlace original en:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/economia/2017/08/21/bum-ladrillo-resurge-lisboa-oporto-rehabilitacion-centro/0003_201708G21P18991.htm

Publicado en La Voz de Galicia (sección Economía)

Autor: E. V. PITA

Fecha de publicación: 22 de agosto del 2017

Portugal está irreconocible. Tras siete años de crisis, vuelve la fiebre constructora al país vecino. El bum del ladrillo apuesta por la rehabilitación de grandes edificios en el casco histórico de Lisboa y Oporto, este último patrimonio mundial de la Humanidad. La actividad ha sorprendido a los extranjeros habituados a viajar por las grandes ciudades del continente: «Lo que está pasando en Portugal no tiene parangón en Europa, es donde más se construye ahora», dice un arquitecto holandés.En Oporto, las grúas se levantan por todos lados, mientras que en Lisboa los inversores están reformando grandes edificios a lo largo del puerto, entre la estación de Santa Apolonia y la Praça do Comerço. La inversión parece estar enfocada a explotar el turismo.

En Oporto, las rehabilitaciones se centran en viejos edificios de cinco plantas, abandonados y ruinosos, pero muy bien situados. Es el caso de un enorme inmueble de cinco plantas recién vaciado y que hace esquina en la plaza de A Liberdade, entre la torre de Os Clérigos y la estación de Sao Bento. Se trata del lugar más bullicioso de la ciudad y el edificio perfecto para montar unos grandes almacenes, oficinas o un hotel.Bajando por la calle Mouzinho da Silveira, una peatonal del barrio histórico sembrada de tiendas nuevas, surgen a ambos lados andamios que evidencian la activa reforma de inmuebles. Es un vial en obras, en el que incluso participa la constructora gallega San José, y por el que transitan a diario miles de turistas que se encaminan hacia el puerto. Hasta en las calles interiores del casco antiguo se observa la renovación de locales de hostelería o tiendas para turistas. Los inversores también apuestan por abrir modernos apartamentos en el enclave favorito del forastero.Para hacerse una idea hay que cruzar el puente de hierro Luís I y observar la ciudad desde la orilla de las bodegas. En el skyline de Oporto se cuentan más de media docena de grúas repartidas por todo el casco histórico, todavía muy machacado. Justo ante la Torre dos Clérigos, el Banco Santander-Totta rehabilita un inmenso edificio universitario.

En Lisboa, a dos horas y media en tren de Oporto, la estrategia es similar. Apostar por vaciar grandes edificios ruinosos en el centro, levantar modernas viviendas o sedes y multiplicar su precio. La reurbanización portuaria en la franja costera gira en torno a la futura terminal de cruceros y la estación de Santa Apolonia. En la Praça do Comerço, la Cámara municipal invierte 9 millones para renovar el gran museo Mude de diseño y moda.

"Prosumidores, el producto eres tú" (2017)

Prosumidores, el producto eres tú

Internet y la cultura digital han generado un nuevo modelo de economía basada en el «prosumidor». Prácticamente todos somos prosumidores, pues somos consumidores y productores a la vez cuando colgamos una foto en Facebook o Instagram. Los autores debaten ahora sobre si la audiencia que trabaja gratis debe cobrar algo.

Link original en:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/extravozred/2017/12/08/prosumidores-producto-tu/00031512733546450441710.htm

Autor: E. V. PITA

Fecha de publicación: 10 de diciembre del 2017

Publicado en el suplemento ExtraVoz RED de La Voz de Galicia

El prosumidor se ha convertido en el motor de la nueva economía de Internet y ahora nadie lo va a dejar escapar. Es como si el cliente que va a comprar un coche saliese de la fábrica con una bolsa de tornillos para ensamblar la carrocería en su casa. El primero en dar la alarma fue George Ritzer en su libro La McDonalización de la sociedad, publicado en 1993. Descubrió que ciertos negocios de comida rápida habían encajado al cliente dentro de la cadena de montaje y le estaban trasladando parte del trabajo (como servirse su propia comida a la mesa o tirar la basura) sin compensarlo. El consumidor esperaba largas colas para ser atendido y, si hacía cuentas, le salía mejor comer en casa. Este sistema de trasladar el trabajo al cliente se ha generalizado en la era digital.

El sociólogo Alvin Toffler abordó el asunto del cliente-currante en su libro La Revolución de la Riqueza (2006). Predijo que pronto los hogares imprimirían en 3D sus propios productos. Vio que el consumidor clásico era reemplazado por el cliente que salía de la tienda y montaba el mueble en casa. La era digital permitía al aficionado con cámara digital retocar y revelar sus fotos. Se perdían empleos pero era el precio del progreso. Pero Toffler vio un efecto perverso: los prosumidores gastaban tiempo de su ocio para trabajar gratis para el fabricante a cambio de nada. Estaban desplazando al consumidor una parte del coste de las horas de mano de obra. Ese mismo año Facebook empezó a reclutar amigos. Una década después roza los 2.000 millones de usuarios que suben fotos, comentarios, votan me gustas y comparten eventos sin generar derechos de autor. La Wikipedia moviliza a miles de voluntarios que pasan noches editando entradas. Las plataformas de Internet han montado un negocio a base de exprimir la colaboración y los datos de sus usuarios. Un autor concluyó: «Si no estás pagando por algo, entonces es que tú eres el producto que se vende».

Guy Standing, en El precariado (2011), advierte que «ha surgido un tipo de trabajador que cobra un sueldo miserable y trabaja más de la cuenta de forma intermitente y sin aspirar a mejorar su categoría ni obtener un empleo de por vida». Autores posteriores incluyen a los colaboradores de Internet dentro del precariado. El ejemplo: un aficionado oferta sus fotos en una web, gana calderilla y expulsa del mercado a los profesionales. Jaron Lanier, en ¿Quién controla el futuro? (2013), propone como solución «monetizar» Internet y que cualquier producto subido a la Red, incluidos los datos personales, generen micropagos y creen una clase media.

"¿Es Internet una distopía?" (2017)

¿Es Internet una distopía?

Diversos críticos lamentan que el espíritu colaborativo de Internet haya degenerado en una sociedad egoísta, transparente y automatizada. «Ya no leemos, escaneamos, somos máquinas», avisa Carr. Acusan a los «tiburones» de Wall Street de haber «monetizado» el idealismo de Silicon Valley.

Ver el link original:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/extravozred/2017/11/24/internet-distopia/00031511524414385843754.htm

Autor: E. V. PITA

Publicado el 26 de noviembre del 2017

Publicado en suplemento ExtraVoz  RED de La Voz de Galicia

Internet fue un proyecto público y solidario que revolucionó nuestras vidas: podemos comprar billetes de avión o libros on line, resolver dudas al instante, enviar mensajes instantáneos o contratar un taxi o un piso muy baratos con un simple clic. Pero los beneficios de la economía colaborativa no ciegan a un grupo de teóricos que no oculta su desengaño y alerta de los peligros de la red global. Por ejemplo, el filósofo Byung-Chul Han avisa de que Internet ha creado una sociedad de la transparencia donde todos somos vigilados. Antes, en un partido de fútbol podías desahogarte gritando entre la masa del público, pero si ahora lo haces en Twitter todos saben quién eres dentro del «rebaño digital». Equipara la Red con un panóptico, la torre de una cárcel rodeada de celdas sin que nadie pueda saber a quién observa el vigilante.

 Pero incluso Internet podría estar cambiando nuestra forma de pensar y recordar. Así lo cree Nicholas Carr en su libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, del 2011. Sostiene que Internet está cambiando nuestros cerebros para adaptarlos al multiproceso (atender a seis tareas o más a la vez) y la gestión rápida de montañas de información. No leemos, escaneamos. Su temor es que nos convirtamos en máquinas porque aspectos humanos como la compasión o la empatía necesitan tiempo para reposar en la mente y la frenética marea de datos de Internet impide la memorización y el asentamiento y razonamiento.

 Eli Pariser, en su libro El filtro burbuja, del 2011, señala que, en el origen, los propios creadores de Google hicieron una apuesta por la búsqueda neutral como forma de saber todo pero pronto cayeron en la realidad de que si querían ganar montañas de dinero deberían ir de la mano de las empresas de publicidad. Para Pariser, con las búsquedas personalizadas desaparece la serendipia (el arte de buscar algo y encontrar algo mucho más valioso) y ahora el internauta solo recibe, a través de un filtro robotizado, lo que quiere ver y escuchar. Además, las grandes plataformas han creado un perfil de cada usuario con miles de datos sobre él que revenden al mejor postor.

Jaron Lanier, en ¿Quién controla el futuro?, del 2013, propone que cada usuario cobre algo de dinero por sus contenidos y datos. Tom Slee, en su libro Lo mío es tuyo, del 2016, estudia cómo funcionan las plataformas de la economía colaborativa, caso de Uber o Airbnb. Dice que ambas acaparan las reservas y sus competidores quiebran o solo captan ventas marginales. Además, estas compañías que facturan tantos millones apenas pagan impuestos ni crean trabajos, porque están diseñadas para no gastar nada y recoger todo el beneficio para ellos. Slee culpa a los tiburones de Wall Street que se han mudado a Silicon Valley y solo piensan en ganar fortunas.

Solucionismo
Evgeny Morozov, en su libro La locura del solucionismo tecnológico, del 2013, se burla de la ideología de los fanáticos de la tecnología de Silicon Valley, quienes creen que todo se arregla con algoritmos. La salvación de la humanidad, ironiza Morozov, que propone Silicon Valley es usar dispositivos de alta tecnología y autovigilancia para vencer la obesidad, el insomnio y el calentamiento global y almacenar todo lo que hacemos. La política quedará reemplazada por grupos de discusión al estilo Groupon. «La gente hace lo debido para ganar puntos, insignias y dinero virtual. Esto no es una distopía, ya se está desarrollando. Silicon Valley quiere meternos a todos en una camisa de fuerza digital», avisa.

Y Andrew Kenn, en Internet no es la respuesta, del 2015, critica la ideología libertaria y egoísta de los emprendedores de Internet que quieren hacerse los guays y cools. «Apenas pagan impuestos pero se aprovechan de tecnologías desarrolladas por el sector público para amasar fortunas y acrecentar la desigualdad. Internet fracasó como proyecto público», afirma.

"Vigo lidera la primera comunidad de mujeres informáticas de Galicia" (2018)

Vigo lidera la primera comunidad de mujeres tecnológicas de Galicia

Tres emigrantes retornadas del Reino Unido fundan GalsTech para lograr mayor diversidad

Enlace al link original:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2018/01/17/vigo-lidera-primera-comunidad-mujeres-tecnologicas-galicia/0003_201801V17C1992.htm

Publicado en La Voz de Galicia (edición Vigo)

Fecha de publicación: 17 de enero del 2018

Autor: E.V.Pita

Tres emigrantes retornadas del Reino Unido fundaron en julio la primera comunidad de mujeres expertas en tecnología de Galicia, a la que bautizaron GalsTech. En seis meses, las tres organizadoras, Ana Cidre, Verónica Pérez y María Sáez, han agrupado en una red a 56 profesionales de informática, programación y márketing digital para compartir sus inquietudes. Han organizado dos reuniones (las llaman meetups) en Vigo para charlar, asisten juntas a eventos o imparten charlas en colegios. La próxima cita será el viernes en el Cesga de Santiago a las 18.30 horas para planificar sus actividades de este año. «Nos reunimos una vez al mes para hacer algo de tecnología, dar charlas o ir a colegios e institutos a enseñar programación. Los niños ven natural que hable una mujer, tuvimos talleres e hicimos una versión de la web de GalsTech entre todas. Hicimos una lista de todo lo que nos gustaría aprender, animamos a las mujeres a hablar en público y ser ponentes y estamos en contacto al ir a eventos por si pasa algo o hay algún malentendido», dice Cidre. «Conseguimos visibilizar a la mujer. Queríamos romper esa barrera, normalizar que las chicas también van a las conferencias», afirma Sáez.

GalsTech (juego de palabras entre gals, chicas en inglés, y Galicia, y tecnología) se ha integrado en el metagrupo VigoTech, que suma 16 plataformas que debaten sobre inteligencia artificial o bricolaje de makers. En muchos de esos talleres solo había una chica y ellas quieren averiguar por qué. Las mujeres son el 20 % en oficios y eventos tecnológicos pero se sienten invisibles, lastradas por estereotipos en el empleo o por el paternalismo de colegas.Verónica Pérez cuenta que al volver de trabajar en el Reino Unido se topó aquí sola en los eventos. «Se hacen más interesantes cuando hay más diversidad. En GalsTech veo mucho dinamismo», añade María Saéz. Lo mismo le pasó a Ana Cidre al volver a Galicia: «En Vigo hay grandes grupos tecnológicos, a las conferencias van 80 o 90 personas pero yo siempre era la única mujer. Pensé: 'Esto no puede ser, tiene que haber mujeres tecnológicas en Galicia'». Al poco, Cidre subió a la Red un formulario para buscar a cien gallegas tecnológicas y en 24 horas recibió 22 respuestas. «Me dije: ‘Tengo que hablar con ellas’ y de ahí surgió la idea de GalsTech. Estamos todas metidas allí para ayudarnos las unas y las otras y para vernos en persona».

 A la primera reunión acudieron 12 mujeres y hoy en día son 32. En la plataforma de mensajes Slack suman 56. Quedan para ir juntas a eventos. «Si no fuese por GalsTech no tendríamos con quien ir a una conferencia en Londres», explica Pérez. Tras conocerse, ella y Cidre han iniciado proyectos conjuntos como diseñar una app para encontrar empleo a nivel internacional.


VERÓNICA PÉREZ
Informática en Inglaterra
Nació en A Coruña en 1981, tuvo un ordenador Spectrum y estudió Ingeniería Informática. Trabajó siete años como analista, technical lead y scrum master en Milton Keynes, cerca de Londres. Volvió a Galicia en verano y emprendió un proyecto personal de desarrollo de «software». Vio el tuit de GalsTech y contactó para ver lo que hacían. «Reivindicamos el papel de la mujer. Fuimos minoría en la facultad y en el trabajo. Hay que salir de los estereotipos existentes en la informática», dice.

 MARÍA SÁEZ
De Vigo a Escocia
Nació en Vigo en 1976, estudió Ingeniería Superior de Industriales y trabajó en la automoción. En el 2000, se formó como gestora de conocimiento en Internet e hizo un máster en Glasgow. Se quedó en Escocia dando soporte informático. «Allí las empresas te forman más», dice. Coordinó las webs de una multinacional en SEO (márketing para buscadores). Regresó en el 2009 por razones familiares y es freelance.

ANA CIDRE
 Londres y Bruselas
Ana Cidre, de padre gallego, nació en 1990 en Londres, donde vivió hasta los 14 años. A los 7 tenía ordenador y con 12 construyó uno. Pasó su adolescencia en Lalín, cambió al arte y en Bruselas hizo un Erasmus, un máster de Economía Internacional y trabajó en programación. Retornó a Sanxenxo. Google la nombró Woman Techmaker Lead de Vigo. «Debido a los prejuicios inconscientes que tenemos, puede ser muy difícil trabajar con otra persona tecnológica solo por ser mujer», dice.

sábado, 25 de noviembre de 2017

"Ellas son las geek" (2017)

Ellas son las geek

TE VAN A CAMBIAR EL CHIP. Son pocas, pero defienden con pasión la seguridad en Internet. Animan a otras unirse a ellas contra los hackers. No te quedes en stand-by...

Texto original y actualizado:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2017/11/18/geek/0003_201711SY18P18991.htm

Autor: E. V. PITA
Publicado el 18 de noviembre del 2017 en La Voz de Galicia, suplemento YES

Hay muchas tribus urbanas (góticas, vamps, punkis, hipsters, bloggers) y quizás entre las más desconocidas están las chicas geek. Son unas apasionadas de las máquinas y las computadoras, y aún, muy pocas. La más famosa, a nivel literario, es la heroína Lisbeth Salander, una hacker justiciera que usa su cibertalento para ayudar a un periodista en la saga Millenium. Pero en Galicia también hay un puñado de expertas en ciberseguridad, son las teleco que vigilan la Red. Lo suyo son los cacharros, los sensores y los cables. Cuando quedan para tomar café con sus amigas se les escapan chistes y palabrejas que parecen sacadas de un guion de la serie The Big Bang Theory. «Digo que estoy en stand-by, que debo cambiar el chip, actualizarme, resetearme, o que el antivirus de los niños me está fallando si los sacas del entorno», bromea la ingeniera Susana Rey, de A Coruña.

Ella y sus compañeras Silvia Serrano, y las viguesas Lucía Anta y Belén Pérez, se han unido para animar a otras chicas a sumarse a su oficio y mostrar su cibertalento a un mundo que lo necesita. «La tecnología es divertida y apasionante, pero hay mucho talento femenino desperdiciado», asegura Susana. Ella son parte de la Rede Galega de Ciberseguridade y quieren visibilizar la contribución femenina a la seguridad en el mundo virtual. «Lo único que hace falta es que Disney haga una película con una heroína que luche contra los hackers. ¡Nosotras somos las buenas!», defiende una. Belén Pérez aclara que no todos los hackers son delincuentes pese a la mala imagen que se tiene de ellos.


«De pequeña, todos me decían que de mayor tenía que ser enfermera, como mi madre, porque las carreras técnicas eran de chicos, no tenía ordenador ni Internet, pero en el instituto me entró curiosidad por la tecnología. Las chicas no deberían verlo como algo raro. A mí me apasiona, es algo con lo que estoy aprendiendo y me sorprende cada día», comparte Silvia, experta en redes de datos.

SU ARMA, HACER EQUIPO
Una prueba de su soledad en un mundo de máquinas y hombres es que Belén Pérez fue la única mujer en el reciente evento Hack & Beers de Vigo, que reunió a tecnólogos y hackers éticos. Era la coorganizadora. Ese día sus amigas no habían podido ir, pero, hace unas semanas, se encontró a Silvia y Susana en un congreso de ciberseguridad en León y las tres decidieron hacer un llamamiento para que las alumnas del instituto regresen a los pupitres de las escuelas de Telecomunicaciones: «Antes había tantos chicos como chicas y ahora ellas solo son un 20 %». Este oficio también incluye ramas como la gestión y el derecho, caso de la abogada viguesa Bárbara Román, que asesora a youtubers.

Saben que su profesión tiene futuro y que las empresas se rifan a las pocas geeks disponibles en Galicia, a las que reclutan para vigilar sus servidores. Ellas trabajan para firmas competidoras, pero, en caso de emergencia por un ataque masivo de los hackers, su arma de mujer más efectiva es la colaboración. «Somos las buenas pero pocas, y ellos son malos y están muy organizados. Para nuestra desgracia siempre atacan fuera del horario de oficina, un viernes por la tarde o el fin de semana. Si estás con los niños jugando en el parque o en mitad de la cena, sales corriendo a casa a por el portátil...», dice Susana. Todas recuerdan el ataque mundial del virus Wannacry hace unos meses. Son noches que pasan en vela con café, pizza, leyendo códigos y chateando con las amigas porque «el truco está en saber a quién preguntar».

 «Lo mejor de nuestro trabajo es la necesidad de mantenerse permanentemente actualizado e informado y los retos que supone la ciberseguridad. Quizás la peor parte es la complejidad que ello supone. Todavía hay que ser muy autodidacta. Aparecerán nuevos retos con el Internet de las Cosas», dice Silvia.«El espectro de ataques cada vez es mayor, y aquí ya no solo es reputación o dinero de las compañías, sino vidas humanas», advierte Belén.

Además de ser ingenieras de Telecomunicaciones, Susana Rey es máster en Seguridad de la Información y responsable de seguridad en R; su compañera Silvia Serrano tiene el certificado de ciberseguridad CCIE #55864. Lucía Anta es ingeniera de red y seguridad en otra empresa, en Balidea. Y Belén Pérez es ingeniera en Electrónica Industrial y Automática y CPN-23 del CCI (Centro de Ciberseguridad Industrial). Las geeks pisan fuerte.

viernes, 27 de octubre de 2017

"Dudas con las supermáquinas" (2017)

Dudas con las supermáquinas

Los expertos están divididos sobre la Inteligencia Artificial. Mientras unos ven la IA como una maravilla técnica para impulsar la Ciencia, otros piden una moratoria para estudiar los riesgos de crear una computadora que deje obsoleto al «homo sapiens» y escape a su control.

Autor: E. V. PITA

Publicado el 22 de octubre del 2017

Publicado en La Voz de Galicia, suplemento RED (página 28)

La Inteligencia Artificial (IA) es uno de los cuatro pilares en los que se asienta la industria 4.0 junto a la impresión 3D, Internet de las cosas y la robotización. El problema es que la Inteligencia Artificial presenta riesgos desconocidos y genera un gran debate entre los expertos. Temen que una supercomputadora dotada de IA experimente una explosión exponencial de su inteligencia y logre ser un millón de veces superior a la mente del científico Einstein.

En 1999, el gurú de Silicon Valley Raymond Kurzweil auguró que, al ritmo actual, en el 2040 se construirá una máquina que alcanzaría la Singularidad y la autoconsciencia. «Antes de que acabe el próximo siglo, los seres humanos ya no serán los entes más inteligentes y más capaces del planeta, las máquinas superarán cualquier habilidad humana, podrán leer libros, entenderlos, crear conocimiento y ser conscientes», dice Kurzweil en La era de las máquinas espirituales.

 Sin embargo, esta visión optimista que emana de Silicon Valley es machacada por Evgeny Morozov en su libro La locura del solucionismo tecnológico, del 2013. Este crítico ironiza con que la salvación de la humanidad que propone Silicon Valley consiste en usar dispositivos de alta tecnología y autovigilancia para vencer la obesidad, el insomnio y el calentamiento global y almacenar todo lo que hacemos. Ante esta actitud superficial, crear una máquina de capacidad sobrehumana podría acarrear una catástrofe.

Olle Häggström, en su reciente libro Aquí hay dragones ve como uno de los futuros riesgos desconocidos una máquina que iguale o supere a los seres humanos y prevé que podría llegar a ser una revolución informática «de una magnitud mucho mayor de lo que hemos visto hasta ahora». Es un superordenador que no solo gana a campeones de ajedrez, sino que deja obsoleto al homo sapiens, a su creador.

Por su parte, Nick Bostrom expone los riesgos de una explosión de inteligencia en su libro Superinteligencia, publicado en el 2014. Bostrom estudia las estrategias que emprendería una red autoconsciente para engañar a sus vigilantes, ante los que simularía ser sumisa, y propone frenar el desarrollo de la IA hasta comprender todos los riesgos. Hace poco Facebook apagó dos robots que negociaban entre sí en un lenguaje inventado por ellos. Bostrom teme que una computadora avanzada escape a todo control en apenas unas horas y agote los recursos del planeta para cumplir sus objetivos, como por ejemplo fabricar el máximo número de clips. Otro ejemplo sería Skynet, la red que lidera un ejército de robots en Terminator.

Incluso si se programase una máquina ética que haga siempre lo mejor para la Humanidad, esta podría malinterpretar las órdenes. Y, al menos, las reglas que sigue son humanas. Peor sería toparse con una máquina de IA extraterrestre totalmente incomprensible.

 «Esto no es Hall 9000»

Los ingenieros Juan González y Marcos Álvarez, de Gradiant, en Vigo, muestran una visión más realista. Diseñan una aplicación de IA para detectar la radicalización yihadista. Ellos desdramatizan: «La IA que usamos es muy buena pero solo en una sola cosa. No hablamos del ordenador asesino Hal 9000 de Odisea en el espacio 2001».

"Hackers, cerveza y charla" (2017)

Hackers, cerveza y charla


Vigo reúne cada trimestre a los hackers éticos gallegos para abordar la ciberseguridad, sobre todo en la industria 4.0. Los «Hack & Beers» son eventos que solo se organizan en 13 ciudades de España, una en Galicia. En estas charlas informales corren las rondas de cerveza helada mientras los asistentes le ponen cara a los «nicks» con los que chatean.

Link original:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/extravozred/2017/10/20/hackers-cerveza-charla/00031508494402039319135.htm


Autor: E. V. PITA

Publicado en La Voz de Galicia, en el suplemento RED

Fecha de publicación: 22 de noviembre del 2017

Al igual que los druidas tenían su cita anual en el bosque de los carnutos, los hackers éticos han creado unos encuentros trimestrales llamados Hack & Beers que recuerdan a las viejas reuniones de colegas en el garaje para desmontar trastos. La idea es ir de «buen rollito» y pasarlo bien. En estos eventos los expertos en ciberseguridad aprovechan para socializar y conocerse unos a otros, muchos de los cuales solo hablan entre sí a través de la pantalla.

En general, los asistentes son profesores universitarios, expertos en la industria 4.0, ingenieros y makers que hacen ensayos con la impresión en 3D. Sus edades oscilan entre los 30 o 50 años, casi todos son hombres y a los que les gusta saborear el ambiente informal y semiclandestino de sus inicios de chavales en la informática. [Una de las organizadoras del H & B es Belén Pérez]. En estas citas hay más camisetas que corbatas y los asistentes disponen de varios cubos en hilera repletos de hielo para enfriar sus botellas de cerveza mientras oyen las charlas y ponencias de expertos en seguridad.

 En España se organizan encuentros en 13 ciudades, uno de ellos en Galicia, concretamente en la Gran Vía de Vigo. Normalmente, se retransmiten los resúmenes por Twitter. El primero de Vigo fue en julio y el segundo el pasado día 8. Hay una tercera cita prevista para enero del 2018 en la ciudad gallega. A esta próxima reunión asistirán David Álvarez Pérez, que antes de unirse a Gradiant trabajó en análisis de malware y troyanos. Tiempo atrás llegó a desarrollar su propio antivirus llamado Softavir. Su charla girará en torno al análisis de malware. Otro conferenciante será Daniel Fernández, que estuvo en la NoConName 2003 y trabajó para Indra en el proyecto que creó el DNI electrónico y en la revista Hola!. Hablará de la recuperación de datos. El tercer ponente, pendiente de confirmación, abordará aspectos de la vulneración de las webs, no para atacarlas sino para defenderlas de intrusos.

El organizador del encuentro, el exhacker y tecnólogo vigués Antonio Fernandes, cree que el auditorio vio varios trucos «interesantes» al tener noticia de que existen herramientas disponibles en Internet para mantener un nivel de seguridad aceptable sin pagar precios elevados de consultoras. Se trataría de automatizar pentests para uno mismo y ahorrar dinero. Los pentests son pruebas de intrusión en el sistema para descubrir los puntos vulnerables y así preparar una mejor defensa.Por su parte, el maker y socio del FabLab de Vigo Marcos Durán, explica que Hack & Beers es un evento semiprofesional sobre ciberseguridad donde lo que más le interesa a la gente es «la necesidad de establecer confianza en persona y poner cara a los nicks de Internet. La parte social es importante, más allá de que puedan surgir oportunidades laborales o de negocio».

Entre los asistentes al encuentro de octubre estaba el influencer Ramón Suárez, experto en la industria 4.0. Dentro del sector hay preocupación por la ciberseguridad, ya que gran parte de la nueva industria automatizada se basa en la intercomunicación entre dispositivos, caso del teléfono móvil que «habla» con la nevera o del seguimiento de un producto en toda la cadena. Todos los datos son procesados mediante técnicas de Big Data para analizarlos con Inteligencia Artificial y extraer conocimiento.Suárez asistió a ambas ediciones de Hack & Beers en Vigo porque es uno de los anfitriones por su cargo de coordinador del FabLab des esta ciudad y de la red gallega de estas fábricas-laboratorio que desarrollan desde Fabspace Coop.

«Estas jornadas son altamente positivas, fueron un éxito total y obtuvimos un gran reconocimiento internacional, ya que varios de los temas que ha tratado mi buen amigo Antonio Fernandes y los demás expertos que participan en el #hbvigo están directamente relacionados con las vulnerabilidades de la industria 4.0.», explica Suárez.

El mismo tema abordado en la Hack & Beers fue estudiado dos semanas después en la jornada sobre ciberseguridad que organizó la Cátedra Telefónica de la Escuela de Ingenieros de la UVigo. «Hemos debatido temas similares a los tratados en el #hbvigo. Y el próximo martes yo mismo impartiré una ponencia en el Enise (Encuentro Internacional de Seguridad de la Información) del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), en el que voy ha hablar del mismo asunto», dice Suárez. Dicha ponencia disertará sobre las tendencias en ciberseguridad orientadas a la industria 4.0. «En Vigo estamos a la cabeza de la ciberseguridad a nivel internacional y así nos están considerando las más altas instancias europeas y mundiales», afirma el mismo tecnólogo.

 Actualmente, hay otros Hack & Beers en marcha en distintas ciudades que se pueden seguir a través de Twitter. Por ejemplo, el viernes se celebró el de Cuenca y el día 26 se espera el de Murcia.

En general, los organizadores logran el patrocinio de empresas del sector que financian las bebidas. Los usuarios cogen su entrada y acuden por sus «ganas de compartir y empaparme de conocimiento». En otros lugares, las conferencias se prolongan pasadas la una de la madrugada.El irlandés Dave Ryan, que charló sobre los pentest en Vigo, envió después un tuit contando su experiencia con humor: «Me alegra que mi primera charla que di en castellano no fue un desastre total».