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sábado, 6 de febrero de 2021

Las nuevas leyes del robot: «No sustituirás a los trabajadores ni fingirás ser humano» (E.V.Pita, 2021)

 Las nuevas leyes del robot: «No sustituirás a los trabajadores ni fingirás ser humano»

(E.V.Pita, 2021)

Publicado en La Voz de Galicia, sección Sociedad, 5 de febrero del 2021

Autor: E. V. Pita

Ver link a noticia:

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2021/02/05/nuevas-leyes-robot-sustituiras-trabajadores-fingiras-humano/0003_202102G5P44991.htm


Las nuevas leyes del robot: «No sustituirás a los trabajadores ni fingirás ser humano»

Frank Pasquale, profesor de Derecho y experto en IA, actualiza a Asimov

El escritor Isaac Asimov propuso hace casi 80 años que los robots cumpliesen tres leyes que se resumen en «no dañarán a un humano por acción ni omisión, y deberán autoconservarse». En pleno siglo XXI, un profesor de Derecho especializado en Inteligencia Artificial (IA) ha visto que los robots ya están dañando al ser humano, aunque no de forma física. En el terreno laboral, están reemplazando a muchos trabajadores, y en el psicológico, fingen las emociones de una persona. Por eso, propone cuatro leyes más para inspirar a los legisladores.

En la novela Runaround, escrita en 1942, el autor de ciencia ficción Isaac Asimov delineó las tres leyes básicas de la robótica. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que sea herido. Deberá obedecer las órdenes dadas por un humano, excepto cuando entren en conflicto con la primera ley. Y protegerá su propia existencia siempre que eso no entre en conflicto con las otras dos leyes. Estos tres principios se han vuelto obsoletos en el siglo XXI, según Frank Pasquale, profesor de Derecho en la Brooklyn Law School. En su reciente libro New Laws of Robotics (Nuevas leyes de la robótica), el docente propone otras cuatro normas destinadas a los fabricantes de máquinas inteligentes. Se pregunta qué pasará cuando los coches-robot envíen al paro a cientos de miles de chóferes y camioneros. ¿Puede un dron autónomo disparar a una célula terrorista? ¿Puede un bot o una secretaria virtual de Google Assistant fingir expresiones como «¿hum!» o «¡ah!» para hacer creer al cliente que está hablando con un humano?

La primera ley de Pasquale dice que un sistema robótico y la IA deberían complementar a los profesionales, no reemplazarlos. La segunda prohíbe conferir humanidad a las máquinas. La tercera sostiene que no intensificarán la carrera armamentística de suma cero (destrucción mutua asegurada). La cuarta obliga al autómata a indicar la identidad de su creador, controlador y propietario. «Estas leyes promueven la complementariedad, la autenticidad, la cooperación y la atribución. Aún podemos distinguir entre una tecnología que reemplaza a la gente y otra que la ayuda a hacer mejor su trabajo», dice.

Sobre la prohibición de robar el trabajo, Pasquale dice que un robot no puede dañar a un humano, y dejarlo en el paro es hacerle daño. Ve como solución la llamada robótica asistencial, en la que la máquina ayuda a un médico a diagnosticar, no lo reemplaza. Otra idea es graduar el automatismo de un coche autónomo, desde el modo chófer (prácticamente, un piloto automático) a otro en modo guardián (que solo actúa para evitar un accidente).

Respecto a no conferir una humanidad al robot, recuerda la serie distópica Westworld, donde prospera una comunidad de androides de metal y látex que recrean gestos y modos humanos. Pasquale no se olvida de que la IA ya es experta en crear fotos de fake people (gente falsa) que hablan con voces sintéticas. Cuesta saber si es una persona real. Propone que un robot tenga figura de animal o criatura fantástica cuando ayude a los niños. La tercera ley aborda a los killer robots (drones soldado). Aconseja frenar la escalada armamentística y el control social con IA que puntúa a los ciudadanos. Y con la cuarta ley, anima a identificar al diseñador que está detrás de una máquina o un chatbot para responsabilizarle si acaba fuera de control o algo sale mal.

jueves, 24 de enero de 2019

"Criptomonedas, ¿oro o humo?" (2019)

Criptomonedas, ¿oro o humo?

Publicado en La Voz de Galicia (suplemento Mercados) el 13 de enero del 2019

Link a la noticia original:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/mercados/2019/01/13/inversores-aferran-repunte-bitcoin-tras-pinchar-burbuja/0003_201901SM13P2991.htm

Autor: E.V.Pita

Los inversores se aferran al repunte del bitcoin tras el pinchazo de la burbuja. Los expertos confían en el largo plazo y apuestan por un alza de las divisas digitales con productos para ahorradores (ETF) y el recorte de emisión (halving) del 2020

 En un bar de Vigo, un informático bebe una caña y rememora con nostalgia los tiempos en los que él fue un minero del bitcoin, alrededor del 2011. «Yo fui uno de los primeros que miné bitcoins en Galicia. Fue hace años. Miné un bitcoin y me lo gasté; valía un dólar y me compré con él una tontería. Si me lo hubiese quedado, lo habría vendido cuando estaba a 20.000 dólares, habría sacado un buen pellizco».
En su día, este minero de criptomoneda solo pretendía superar un reto profesional y no pensó en especular con la divisa digital. «Entonces, todo el mundo minaba porque era barato y muy fácil». Los mineros tenían que descifrar un algoritmo, «que era muy sencillo y rápido», y recibían como recompensa uno o más bitcoins. Bastaba con usar el ordenador de mesa. En esa época, un pionero había minado 10.000 bitcoins y se los gastó en dos pizzas. Lo hacían por diversión, sin sospechar que a finales del 2017 cada una de esas monedas valdría una fortuna. Ahora sería impensable minar un bitcoin en Galicia debido a que el algoritmo se ha vuelto muy complicado, se necesita una granja de ordenadores para calcular y hay competencia mundial. Ya no es rentable minar bitcoins en países donde la electricidad es cara; hay que ir a China o a Paraguay.

Quienes compraron bitcoins hace unos años como inversión, cuando el gran público ignoraba lo que eran, tuvieron un subidón de adrenalina al convertirse en nuevos ricos a finales del 2017. Era como si les hubiese tocado el Gordo de Navidad. Una gallega contaba hace poco que, un día, su marido le pidió, en tono misterioso, que custodiase unos códigos electrónicos. Si algún día él faltaba, ella podría convertirlos en dinero real. Le aconsejó que fuese discreta y no alardease: «La gente pensará que tenemos bitcoins y que somos millonarios».Testimonios como estos empiezan a aflorar a medida que se siente nostalgia del bum del bitcoin. En diciembre del 2017, la unidad alcanzó el pico de 16.300 euros. Algún analista predijo que el valor de la divisa rebasaría los 100.000 dólares, pero cayó a 3.294.

Un experto gallego hace balance de daños: «Los que pierden dinero ahora están tranquilos porque lo ven como una inversión a largo plazo y confían en recuperar, pero si con el halving (recorte de emisión) del 2020 no se recupera, empezarán a ponerse nerviosos. Muchos que han perdido están comprando más con las caídas, lo cual no es muy aconsejable, pero tienen fe en el largo plazo». Respecto a los que hicieron fortuna, «tienen el dinero parado esperando a reinvertirlo en otros negocios tecnológicos». El mismo especialista aclara: «En Galicia no conozco a nadie que se comprase un Lamborghini, que es el mito de las criptomonedas».

Tras reventar la burbuja en el 2018, los especuladores no asumen que la burbuja ha estallado y se aferran a futuros repuntes. El valor sigue desplomándose hasta los 3.500 euros, un 80 % menos que hace un año. El pinchazo arrastró consigo al resto del dinero electrónico, usado como valor refugio, y ha puesto en cuestión la economía basada en tokens.

Los inversores confían en el largo plazo y han puesto sus esperanzas en dos posibles repuntes: las ETF de este año y el halving del 2020. Por un lado, están pendientes de que el organismo regulador norteamericano, la SEC, apruebe a lo largo de este año el uso de los ETF (fondos de inversión cotizados), que son productos que permitirían a ahorradores más tradicionales entrar en el mercado de las criptos. «En teoría, sería la entrada de dinero fresco en este mercado e impulsaría el precio para arriba», dice Antonino Comesaña, portavoz de Agalbit. Los especialistas recuerdan que el precio del bitcoin en el 2009 era insignificante, de milésimas de dólar, el equivalente al coste de la electricidad del ordenador que minaba la moneda. Hubo un informático que, en el 2010, llegó a pagar dos pizzas de 25 dólares con 10.000 bitcoins. En el 2016, un ataque masivo de unos hackers que secuestraban ordenadores de empresas exigían a sus víctimas que pagasen un bitcoin, que entonces ya cotizaba a 300 euros. Un año después, rondaba los 4.000. En noviembre del 2017, el valor de mercado de los bitcoins en circulación se disparó a 100.000 millones de dólares, lo mismo que el PIB de un país de tamaño medio. Si fuese una nación, tendría la moneda 56 más cotizada. Pero su alta volatilidad la desaconseja como medio de pago y los economistas la ven más como reserva, como el oro.

El estallido de la burbuja del bitcoin aún plantea enigmas. No es igual a las anteriores debacles. Tras la crisis de las punto.com, en el 2000, quebraron muchos chiringuitos de Internet valorados en millones. Sobrevivió Amazon porque Jeff Bezos lo vio venir y se aprovisionó de créditos. Ahora es un gigante mundial. Con el crash financiero del 2008 y tras reventar la burbuja del ladrillo, muchas inmobiliarias fueron arrastradas al fondo y algunos bancos pidieron rescate o los absorbieron otros más grandes. Todo el mundo sintió en sus carnes los recortes y la austeridad.

Estas crisis pertenecían al mundo real, pero a finales del 2017 estalló una de tipo virtual y, solo un año después, se están evaluando sus daños. Hace un año, el bitcoin se disparó astronómicamente y rozó los 20.000 dólares (16.300 euros) pero esta semana solo vale 3.294, un 80 % menos. La onda expansiva arrastró consigo a otras divisas digitales como ethereum, ripple, bitcoin cash o EOS.

Los economistas empiezan ahora a evaluar el impacto en la vida real del estallido de la burbuja de las criptomonedas, a medida que sigue cayendo la cotización y se esfuma la posibilidad de repunte. En todo caso, la fiebre del oro digital no ha terminado: esta criptomoneda ha tenido éxito porque su emisión es cada vez más escasa pues así lo programó su inventor, el misterioso Satoshi Nakamoto. Este creó un nuevo sistema de dinero electrónico que utiliza por completo una red per-to-per (P2P) sin un tercero de confianza. Su éxito se basaba en que emitiría una cantidad fija de monedas, cada diez minutos, aunque cada cierto tiempo (el halving) reduciría la emisión para crear escasez. Triunfó porque era una especie de patrón oro sin inflación. Ya se ha minado el 80 % del total de la emisión, 21 millones de bitcoins. Está programado un nuevo recorte de emisión de moneda para mayo del 2020. Los expertos creen que, ante la nueva escasez, habrá un nuevo repunte de la cotización y se aferran a ello para rescatar su dinero.

 Los economistas teóricos están entusiasmados con el bitcoin. Para Saifedean Ammous (admirador de la escuela austríaca), funciona como una especie de «patrón oro». La emisión restringida evita la inflación y elimina al Estado como intermediario. Nunca falta efectivo para hacer pagos porque cada bitcoin es divisible en 100 millones de satoshis. Una moneda escasa favorece el ahorro e inversión frente a la locura de los gobiernos keynesianos que imprimen moneda para salir de una recesión o depresión, sostiene.Otros son escépticos. Kenneth Rogoff ve al «oro digital» como un billete de lotería que hoy vale cero dólares y mañana 20.000. «La forma correcta de pensar sobre las criptomonedas es imaginarlas como billetes de lotería que se amortizan en un futuro distópico en el que se utilizan en Estados deshonestos y fallidos, o tal vez en países donde los ciudadanos ya han perdido toda apariencia de privacidad», decía en un reciente artículo. Pero parece que hay acuerdo entre los economistas en que es más un medio de reserva que de pago debido a los altos costes eléctricos de producirlo. Los mineros son la clave porque son ellos los que mantienen con vida la moneda o la dejan morir.

Para leer todo el reportaje completo, dirigirse a este link:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/mercados/2019/01/13/inversores-aferran-repunte-bitcoin-tras-pinchar-burbuja/0003_201901SM13P2991.htm



sábado, 23 de junio de 2018

"Abogados piden una máquina que predice el resultado de sentencias" (2018)

Abogados de Vigo piden una máquina que predice el resultado de sentencias


Calcula cuánto tardará un juez en resolver y las probabilidades de ganar un pleito



Autor: E. V. Pita

Publicado el 2 de junio del 2018 en La Voz de Galicia (edición de Vigo)

Link original del artículo:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2018/06/02/abogados-vigo-piden-maquina-predice-resultado-sentencias/0003_201806V2C3991.htm


 La NBA ya usa Inteligencia Artificial para averiguar si los jugadores de baloncesto deben tirar triples para ganar más partidos. Del mismo modo, los abogados de Vigo quieren disponer de estas herramientas de aprendizaje automático para predecir si la sentencia de su pleito será favorable, si su juez es lento o si es mejor negociar. Por este motivo, la presidenta de Avogados Novos, Victoria Picatoste, prevé llevar a junta una petición para que el Colegio de Abogados de Vigo se suscriba al servicio Jurimetría, un programa de Inteligencia Artificial y Big Data que calcula si un litigio se va a ganar. Dicha aplicación rastrea en apenas unos minutos 10 millones de sentencias en busca de patrones relacionados con un pleito y calcula el resultado más probable de la sentencia, el tiempo que tardará el juez en resolver y la probabilidad de ganar la apelación en la Audiencia. Incluso evalúa los porcentajes de éxito del abogado de la parte contraria.

Jurimetría es desarrollada por Wolters Kluwer en colaboración con Google España como una plataforma web que permite al jurista explorar y analizar de forma simple e intuitiva información nunca antes disponible en un pleito. Dicha herramienta de analítica jurisprudencial predictiva la usan grandes despachos en España. Procesa un banco de datos de diez millones de sentencias de España y ofrece gráficos al letrado para evaluar si es mejor estrategia firmar a un acuerdo extrajudicial que entrar en sala. Incluso revela cuánto tiempo tarda la Audiencia en dictar una sentencia y su grado de congestión.

Algunos letrados de Vigo plantean ahora que el Colegio de Abogados debería compartir esta aplicación de aprendizaje automatizado con sus 2.000 miembros del mismo modo que la institución mantiene una biblioteca con tomos de jurisprudencia o de consultoras jurídicas.La abogada de NoLegalTech, Bárbara Román, especializada en derecho tecnológico, explicaba ayer en un descanso del cuarto Congreso de Primavera de Avogados Novos que «a algunos nos interesaría que el colegio tuviese estas soluciones digitales y que las pudiésemos usar en común. Estaría bien que el colegio se enterase de que existen estas herramientas y las pusiera a disposición de los colegiados. Sería genial predecir el éxito de tu caso».

Dentro de la agrupación hay debate interno sobre estas soluciones de predicción analítica. La presidenta Victoria Picatoste dice que, aunque va a plantear esa petición en la junta de Avogados Novos, «mi opinión personal es que no lo veo necesario. Lo que resulta necesario es que se invierta en Justicia, se dote de más medios personales y humanos para que la Justicia sea rápida y eficaz. Así no serán precisos este tipo de programas. Yo no los he probado pero no creo que automatizar la Justicia sea positivo»El congreso de Avogados Novos se celebró ayer en el salón de actos del Club Financiero. Uno de los ponentes, Alejandro Sánchez del Campo, del bufete Garrigues, explicó que «las editoriales jurídicas están trabajando en estas herramientas, desarrollan programas para analizar casos antiguos y hacer cierta predicción. En España no hay despachos todavía con Inteligencia Artificial, que yo conozca. Parece más práctico que un bufete se adhiera a una solución que venda una de esas editoriales porque no tiene sentido desarrollarla si se puede comprar si funciona en vez de gastar dinero».

Máquinas entrenadas

El mismo conferenciante añadió que en Estados Unidos se vive ahora un bum de la Inteligencia Artificial y el Big Data (análisis de datos) aplicada a las soluciones legales hasta el punto de que clasifica a los abogados en función de sus resultados. «Un programa dice al cliente el porcentaje de casos ganados de un letrado para comparar si es más barato que otros de mayor prestigio pero menor puntuación. En España aún no ha llegado tanta sofisticación». Recalca que una máquina bien entrenada puede cribar miles de sentencias parecidas al caso que interesa o rastrear cláusulas en un contrato de miles de páginas. «Los abogados pasaban horas revisando contratos hasta las tres de la madrugada y, por cansancio, se les pasaba por alto la cláusula importante. Las máquinas no cometen errores y lo hacen en minutos», dice.

Una jurista de la UE que legisla sobre «blockchain» alerta del fraude fiscal con bitcoins. La abogada Cristina Carrascoso, que participa en la Comisión Europea que legisla sobre el blockchain (contratos inteligentes y criptodivisas), alertó ayer en el Congreso de Primavera de Avogados Novos sobre la fuga de capitales mediante el desvío de criptomonedas a cuentas en otros países con menor carga fiscal que España, muchos en la zona del Golfo Pérsico.

En su ponencia, la jurista explicó que el truco consiste en enviar, por ejemplo, un millón de euros en criptomonedas, a un país de Oriente Medio a una dirección de correo. Cuando Hacienda inspecciona las cuentas en España solo ve los balances que le quiere dar el usuario y halla sus cuentas vacías porque «el dinero voló a otro sitio». Añade que «los legisladores no lo entienden, la gente se está fugando con sus criptomonedas a países con un 5 % de imposición».

Cree que en España hay una regulación fiscal farragosa y los políticos no comprenden las brechas de la protección de datos. A mayores, Sánchez del Campo comenta que se tiende a la automatización de los procesos y que una máquina de Inteligencia Artificial podría resolver en segundos los miles de pleitos de cláusulas suelo, donde ya está reconocido el derecho del cliente, que ahora están apilados a la espera de ser resueltos en año y medio.

miércoles, 13 de junio de 2018

"El chip cuántico es cosa de meigas" (2018)

El chip cuántico es cosa de meigas

El vigués Ismael Faro, que fundó la startup Ameiga, ha sido fichado por IBM en Nueva York para hacer experimentos

Autor: E. V. PITA

Fecha de publicación: 18 de abril del 2018

La Voz de Galicia, sección de Alta Definición

Link original de la noticia:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ferrol/ferrol/2018/04/18/chip-cuantico-meigas/0003_201804G18P57992.htm

Nueva York y su área concentran a tecnólogos gallegos que se formaron en Vigo. Por ejemplo, en los míticos laboratorios Bell trabaja para Siemens el teleco ferrolano Nicasio Sande. Y, a unos kilómetros, en IBM, el vigués Ismael Faro participa en una trepidante carrera contra Google e Intel para crear el chip cuántico más potente del mundo. Este nuevo superordenador, basado en las fluctuaciones del electrón (qbits), promete ser más veloz y revolucionar la era digital.Para ganar esta carrera, IBM Research ha fichado al vigués Ismael Faro, un emprendedor que trabaja ahora en el área de Nueva York, en Yorktown. Su misión es hacer experimentos para combinar la Inteligencia Artificial con los chips cuánticos y acelerar su potencia. Lo primero que hizo al llegar a IBM fue sacarse un selfi ante del mítico superordenador Watson, la máquina de inteligencia artificial que ganó el concurso de preguntas Jeopardy en el 2011.

Todo empezó cuando Ismael Faro coincidió en varios eventos con otros desarrolladores de software que acabaron siendo sus socios en varias start-up. «Una de las dos últimas que ayudé a crear fue con desarrolladores muy jóvenes de Vigo y Pontevedra. Buscábamos hacer juegos utilizando las últimas características de los teléfonos móviles y la realidad aumentada», dice. Así, a través de Ameiga Game Studio, crearon el videojuego War of Sides.En el 2013 fundó una empresa con otro par de gallegos que vivían en San Francisco, cerca de Silicon Valley. Esta última, Filter.ly, era un servicio y app que eliminaba el ruido, «lo que ahora es conocido como las fakenews o noticias falsas».

Desembarcó en IBM Research en el 2015 tras conocer al español Darío Gil, uno de los vicepresidentes de Ciencia y Tecnología de Área de Research, «con el cual comparto la inquietud de afrontar nuevos retos. Él confió en mí para que los ayudase a impulsar el proyecto que tenían de computación cuántica».Tras trabajar «intensamente» dos meses, en mayo del 2016 lanzaron la primera versión de un computador cuántico en la Nube accesible para todo el público.

«El proyecto despertó mucho interés en la comunidad científica y tal fue el impacto que a día de hoy tenemos mas de 80.000 usuarios registrados en la plataforma, con más de 3 millones de experimentos ejecutados y lo que más valor tiene para mí, más de 60 papers generados por la comunidad científica», dice. Basta entrar en la web de IBM para comprender cómo funciona una computadora cuántica: en vez de unos y ceros tiene puertas.

Un trabajo «distinto»

Faro explica que trabajar en IBM Research es «muy distinto» a sus empleos previos porque «si bien formas parte de una gran empresa, la parte de Reseach hace que cada proyecto sea un experimento, en el cual muchas veces ni sabes cómo va a terminar. Hay que pensar que te dan acceso a uno de los últimos chips cuánticos para poder hacer lo que tu imaginación invente. Como aquí siempre decimos, lo mejor de mi trabajo es que estoy rodeado de los científicos que están generando las tecnologías que los desarrolladores usarán en el futuro», afirma.

 Su responsabilidad es continuar creando ecosistema al rededor de la computación cuántica y más recientemente el área de Inteligencia Artificial. «Para ello, mi equipo trabaja en todo el software y servicios alrededor del los chips cuánticos y nuevos proyectos de investigación relacionados con los últimos avances en Inteligencia Artificial», dice.Ha tenido la oportunidad de rodearse de una montaña de desarrolladores españoles y varios gallegos. «Hay de todas partes; vigueses, ourensanos, de Ribadeo, y gente en A Coruña», señala. «Los próximos proyectos sobre los que estamos trabajando enlazarán parte de la computación cuántica con la inteligencia artificial, lo que será muy interesante», afirma.

Emprendedor gallego

Faro estudió informática en A Coruña pero por motivos laborales la terminó a distancia en la Universitat Oberta de Catalunya. «Entre medias siempre me dediqué a mi pasión, los ordenadores», dice. Gracias a ello pudo trabajar en proyectos como las primeras webs de la operadora R en 1999. Tras intentar montar sus primeros proyectos empresariales entró en Caixanova, donde ayudó a cristalizar Novaxove.Añade que «como persona inquieta, seguí ayudando y colaborando en fomentar la tecnología y todo su ecosistema, ya no solo a nivel de desarrolladores si no también de start-up». También fue mentor de Google. «Aconsejo a la gente inquieta que le encanta la tecnología que nunca pare de investigar, aprender y que busque formar parte de un ecosistema de forma activa, hay muchos movimientos de desarrolladores, makers, o emprendedores. Solo hay que salir y buscarlos. No hay mucho talento y, por tanto, no es fácil de descubrir. Lo bueno, es que la tecnología es global, y eso es una gran ventaja».

domingo, 21 de enero de 2018

"Hacker ruso, ¿mito o realidad?" (2017)

Hacker ruso, ¿mito o realidad?


Ha estallado la ciberguerra. La geopolítica ha cambiado e Internet es el nuevo «Gran Juego» de las potencias. Todos los Estados intentan saber qué hacen los demás. El hacker o «troll» ruso interfiriendo en la elección de Trump, el Brexit o Cataluña ya forma parte de la cultura popular pero ¿hay pruebas? ¿Quién está detrás de estas injerencias? Un experto concluye: «No lo vamos a saber ni tú ni yo».

Ver el link original en;
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/extravozred/2017/12/08/hacker-ruso-mito-realidad/00031512733180632931918.htm

Autor: E. V. PITA

Publicado en el suplemento ExtraVoz RED de La Voz de Galicia

Publicado el 10 de diciembre del 2017

El reciente libro del historiador Ian Morris, La guerra, ¿para qué sirve? concluye que desde que finalizó la Guerra Fría Estados Unidos ha sido el único policía global y ha fomentado el desarrollo del comercio internacional en un marco de paz durante tres décadas. Pero el apagón total de Tallin, en Estonia, en el 2007, marcó el inicio de un conflicto nuevo: la ciberguerra. Al poco, la OTAN instaló en el Báltico un centro de vigilancia de Internet junto al gigante ruso. Tiempo después hubo otro caso, un virus averió una central nuclear en Irán.

Eric Schmidt y Jared Cohen, en El futuro digital (2013) advierten de que estos episodios dan una idea de cómo va ser la ciberguerra del futuro, con divisiones de informáticos hackeando programas del enemigo o defendiéndose de los ataques informáticos de otros países. Según dicen, ahora se libra una guerra de espionaje entre todas las potencias pero podría dar un salto a una guerra de verdad con soldados hackers que pelean desde del ordenador introduciendo virus al enemigo.

Un experto en delitos informáticos, que prefiere guardar el anonimato, admite que «la geopolítica ha cambiado, todos los Estados quieren saber lo que están haciendo los demás, nadie quiere quedarse atrás. Todos lo hacen, pero es muy difícil saber quién está detrás de cada ataque porque no lo vamos a saber ni tú ni yo»

El perito judicial informático Claudio Chifa, que charló hace una semana en el CyberCamp de Santander, cita cinco ciberguerras famosas desde el 2010. El primer ataque, Aurora, fue un shock. Aparentemente los piratas informáticos chinos atacaron a muchas organizaciones estadounidenses, incluido Google. Hillary Clinton culpó a China. Ese mismo año estalló Stuxnet (2010), diseñado para atacar sistemas industriales con al menos cuatro 0day (vulnerabilidad aún no conocida o en su defecto corregida por el fabricante). A mayores, se observaron capacidades de replicación y transmisión del mismo con pendrive o discos duros externos. Culparon a EE.UU. y a Israel. En el 2012 irrumpió Flame o Skywiper. Parecía estar apuntando a Irán y los países de Medio Oriente y consistía en múltiples módulos con funciones especializadas, «claramente el trabajo de una entidad con recursos considerables». Era tan astuto que usó una suplantación de un certificado de Microsoft y funciones de rootkit. Culparon a USA e Israel.El mismo año se detectó el ataque Red October. Parecía una campaña de larga duración dirigida a los estados de la Federación Rusa y Europa del Este y consiguió vigilar a diplomáticos y científicos. Fue reportado por primera vez por la firma de seguridad Kaspersky Lab. En su día, culparon a Rusia e Israel.

Este mismo año 2017 ha sido descubierto otro ciberataque, el Crash Override, una amenaza que intentó replicar el ataque del 2015 que dejó a Ucrania sin electricidad durante varias horas.

En el último año los ciudadanos han asistido atónitos a tres guerras híbridas, una combinación de ciberguerra e injerencias en países extranjeros a través de campañas fraudulentas de SEO (comprar likes para promover bulos). Sirvieron para apoyar en las elecciones a Trump, fomentar con fake news el Brexit y envenenar el clima del 1-O de Cataluña. La culpa recayó en los trolls o hackers rusos pero los expertos consultados tienen dudas. Es cierto que el mercado de hackers de Rusia mueve millones pero los contratan gente de fuera.

 «En mi opinión, los bulos que han llevado a cambiar la opinión publica sobre Clinton, Trump o el Brexit son obra de los propios publicistas que se encargan de potenciar la imagen de sus partidos o de minar la confianza hacia sus opositores», dice Chifa. A diferencia de la prensa, «en Internet publicas cualquier cosa sin límites ni filtro».Según Chifa, los publicistas contratan o compran likes en páginas especializadas para potenciar dichas noticias. «La presión social nos hace prestar atención antes o dar más credibilidad a noticias que tienen un millón de me gusta o retweets», dice. Recuerda que en España y Estados Unidos comprar 5.000 followers de Twitter cuesta 45 euros y en Rusia solo tres. «En España nos puede costar 4.000 euros lograr que una noticia sea trending topic, en Rusia solo 350», recalca.

El abogado Josep Jover, especializado en derecho tecnológico, sospecha que detrás de los bulos del conflicto de Cataluña hay «empresas contratadas por países. Hay que olvidarse del concepto de Estado. Desde el 15-M hay más tecnología delante de la policía que detrás de la misma». Añade que «los principales clientes de las empresas dedicadas a la manipulación de las redes sociales y a la creación de opinión o de la contraopinión son estados democráticos y no lo hacen desde el comedor de casa, sino desde donde no pueden identificarlos». Cita a un conocido partido político que, según él, ha sido cliente de bots en una empresa rusa.

 «Si ha habido hackers rusos han sido contratados precisamente por quien puede culpar a los rusos si pasa algo. Recurren a ellos por precio y capacidad de ocultamiento, al menos es lo que constatamos en Aspertic, en el análisis de las ciberextorsiones», dice Jover. Añade que en Cataluña «ha pasado una cosa que creo importante, tuiteas una noticia e inmediatamente hay alguien que te pide públicamente explicaciones de dónde la has sacado. Y eso es un gran cambio, está naciendo una cultura de la verificación».

"Vigo lidera la primera comunidad de mujeres informáticas de Galicia" (2018)

Vigo lidera la primera comunidad de mujeres tecnológicas de Galicia

Tres emigrantes retornadas del Reino Unido fundan GalsTech para lograr mayor diversidad

Enlace al link original:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2018/01/17/vigo-lidera-primera-comunidad-mujeres-tecnologicas-galicia/0003_201801V17C1992.htm

Publicado en La Voz de Galicia (edición Vigo)

Fecha de publicación: 17 de enero del 2018

Autor: E.V.Pita

Tres emigrantes retornadas del Reino Unido fundaron en julio la primera comunidad de mujeres expertas en tecnología de Galicia, a la que bautizaron GalsTech. En seis meses, las tres organizadoras, Ana Cidre, Verónica Pérez y María Sáez, han agrupado en una red a 56 profesionales de informática, programación y márketing digital para compartir sus inquietudes. Han organizado dos reuniones (las llaman meetups) en Vigo para charlar, asisten juntas a eventos o imparten charlas en colegios. La próxima cita será el viernes en el Cesga de Santiago a las 18.30 horas para planificar sus actividades de este año. «Nos reunimos una vez al mes para hacer algo de tecnología, dar charlas o ir a colegios e institutos a enseñar programación. Los niños ven natural que hable una mujer, tuvimos talleres e hicimos una versión de la web de GalsTech entre todas. Hicimos una lista de todo lo que nos gustaría aprender, animamos a las mujeres a hablar en público y ser ponentes y estamos en contacto al ir a eventos por si pasa algo o hay algún malentendido», dice Cidre. «Conseguimos visibilizar a la mujer. Queríamos romper esa barrera, normalizar que las chicas también van a las conferencias», afirma Sáez.

GalsTech (juego de palabras entre gals, chicas en inglés, y Galicia, y tecnología) se ha integrado en el metagrupo VigoTech, que suma 16 plataformas que debaten sobre inteligencia artificial o bricolaje de makers. En muchos de esos talleres solo había una chica y ellas quieren averiguar por qué. Las mujeres son el 20 % en oficios y eventos tecnológicos pero se sienten invisibles, lastradas por estereotipos en el empleo o por el paternalismo de colegas.Verónica Pérez cuenta que al volver de trabajar en el Reino Unido se topó aquí sola en los eventos. «Se hacen más interesantes cuando hay más diversidad. En GalsTech veo mucho dinamismo», añade María Saéz. Lo mismo le pasó a Ana Cidre al volver a Galicia: «En Vigo hay grandes grupos tecnológicos, a las conferencias van 80 o 90 personas pero yo siempre era la única mujer. Pensé: 'Esto no puede ser, tiene que haber mujeres tecnológicas en Galicia'». Al poco, Cidre subió a la Red un formulario para buscar a cien gallegas tecnológicas y en 24 horas recibió 22 respuestas. «Me dije: ‘Tengo que hablar con ellas’ y de ahí surgió la idea de GalsTech. Estamos todas metidas allí para ayudarnos las unas y las otras y para vernos en persona».

 A la primera reunión acudieron 12 mujeres y hoy en día son 32. En la plataforma de mensajes Slack suman 56. Quedan para ir juntas a eventos. «Si no fuese por GalsTech no tendríamos con quien ir a una conferencia en Londres», explica Pérez. Tras conocerse, ella y Cidre han iniciado proyectos conjuntos como diseñar una app para encontrar empleo a nivel internacional.


VERÓNICA PÉREZ
Informática en Inglaterra
Nació en A Coruña en 1981, tuvo un ordenador Spectrum y estudió Ingeniería Informática. Trabajó siete años como analista, technical lead y scrum master en Milton Keynes, cerca de Londres. Volvió a Galicia en verano y emprendió un proyecto personal de desarrollo de «software». Vio el tuit de GalsTech y contactó para ver lo que hacían. «Reivindicamos el papel de la mujer. Fuimos minoría en la facultad y en el trabajo. Hay que salir de los estereotipos existentes en la informática», dice.

 MARÍA SÁEZ
De Vigo a Escocia
Nació en Vigo en 1976, estudió Ingeniería Superior de Industriales y trabajó en la automoción. En el 2000, se formó como gestora de conocimiento en Internet e hizo un máster en Glasgow. Se quedó en Escocia dando soporte informático. «Allí las empresas te forman más», dice. Coordinó las webs de una multinacional en SEO (márketing para buscadores). Regresó en el 2009 por razones familiares y es freelance.

ANA CIDRE
 Londres y Bruselas
Ana Cidre, de padre gallego, nació en 1990 en Londres, donde vivió hasta los 14 años. A los 7 tenía ordenador y con 12 construyó uno. Pasó su adolescencia en Lalín, cambió al arte y en Bruselas hizo un Erasmus, un máster de Economía Internacional y trabajó en programación. Retornó a Sanxenxo. Google la nombró Woman Techmaker Lead de Vigo. «Debido a los prejuicios inconscientes que tenemos, puede ser muy difícil trabajar con otra persona tecnológica solo por ser mujer», dice.

domingo, 27 de agosto de 2017

"El gran apagón: la pesadilla del mundo digital" (2017)

"El gran apagón: la pesadilla del mundo digital" (2017)


Autor: E.V.Pita

Publicado en el suplemento RED (La Voz de Galicia) el 28 de mayo del 2017

Link original:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/extravozred/2017/05/28/gran-apagon-pesadilla-era-digital-rescate-bitcoins-permite-cazar-ladron/0003_201705SR28P2991.htm

El gran apagón: la pesadilla de la era digital

El ciberataque masivo de «ransomware» para secuestrar ordenadores puso en evidencia que la aldea global es una sociedad del riesgo. El terror tecnológico está aquí. A medida que el Internet de las Cosas y el 5G conectan más dispositivos, el peligro de un colapso total aumenta.

El mito de Frankenstein, el holocausto nuclear, la dominación de las máquinas y el Gran Apagón. Estas son las cuatro pesadillas tecnológicas que aterran al mundo industrial. Lo curioso es que el día del WannaCry, el 12 de mayo, nadie lo vio venir pero el temor a un colapso se palpaba en el ambiente.Poco ha cambiado desde que en 1859 estalló la tormenta solar más virulenta de la historia y paralizó las comunicaciones por telégrafo en todo el mundo. Fue el primer apagón cibernético de la historia. «La aurora boreal del domingo, visible en toda esta parte de Canadá y en los Estados Unidos de la Nueva Inglaterra, ha sido la más hermosa que se ha visto hace veinte años a esta parte. Su efecto sobre los alambres telegráficos es de los más singulares. Hubo gran dificultad en transmitir desde las ocho de la noche hasta la una de la mañana», publicaba El Clamor Público hace 158 años.

Este primer Apagón Mundial ha sido novelado por la viguesa Goretti Irisarri y José Gil en su libro de género tecnofantástico Caen estrellas fugaces. «Si entonces no tuvo consecuencias brutales fue debido a que todavía no existía una civilización tecnológica. De darse hoy, los satélites artificiales dejarían de funcionar, acabaría con las comunicaciones de radio, habría apagones eléctricos a nivel internacional. El mundo quedaría apagado durante semanas», dice la coautora.

El Gran Apagón es una forma de terror tecnológico asumido por el subconsciente colectivo. El escritor pontevedrés Manuel Loureiro describía en su best-seller Apocalipsis Z la imagen de un puente de Rande atascado con coches abandonados. Pero esa era una civilización basada en el petróleo. A medida que los vehículos eléctricos son autónomos y los electrodomésticos se interconectan a través del Internet de las Cosas o 5G, la dependencia del ser humano con el automatismo y las computadoras será mayor.

Irisarri ha reflexionado sobre ese miedo colectivo al colapso de la civilización y cuyo primer aviso fue el ataque masivo de ransomware que el pasado 12 de mayo secuestró datos de 2.000 empresas y luego exigió un rescate en bitcoins. Imaginemos esto mismo dentro de 20 años: coches autónomos volcados en las carreteras, edificios inteligentes encendiendo y apagando luces, robots parados en las cadenas de montaje o móviles muertos.

«El Gran Apagón genera miedo, el viejo miedo al apocalipsis, pero es curioso que también se nos despierta enseguida un deseo secreto de que ocurra. Vivimos en un mundo hipertecnológico y estamos hipercomunicados, el teléfono móvil, las redes sociales… Es un exceso diario que al final genera ruido más que comunicación. Cuando ves a todo el mundo en el transporte público con su móvil, sin que nadie mire al de al lado, o a ti mismo en la mesa cenando y atendiendo mensajes, sin hablar con los demás… Si de pronto todo esto dejase de funcionar al menos podríamos volver a mirar y escuchar a nuestro alrededor. En el fondo deseamos ese Apagón; hemos perdido la capacidad de vivir nuestro propio presente», dice Irisarri.

Ciberataques en Vigo

Apenas unas horas después de que se presentase el 11 de mayo en Vigo la novela Caen estrellas fugaces, empezaron a circular a través del WhatsApp mensajes de este tipo: «Hay un ataque masivo de ransomware desde Telefónica. Ataca a una vulnerabilidad publicada por Shadowbrokers. Ya ha afectado a Telefónica, Iberdrola o BBVA. Apagad si sois clientes. La han liado buena». Poco después era evidente que había un ataque mundial contra grandes compañías.El ransomware es un viejo conocido de la brigada de delitos telemáticos de la comisaría de Vigo. Los agentes investigaron su origen hace un año porque infectó a decenas de empresas de la ciudad, a las que exigió un rescate en bitcoins. Las sospechas recayeron en bandas de hackers de Europa del Este. Esta vez atacó a escala mundial.

El virus hacía una comprobación de si un dominio raro de Internet existía y mientras no lo encontraba seguía infectando a todo el mundo. Al final, un experto del Reino Unido registró ese nombre y se acabó la amenaza. «No les ha salido muy bien el ataque pero yo he tenido que hacer horas extras», comentaba el experto en ciberseguridad Antonio Fernandes. Muchos de sus amigos salieron tarde del trabajo. En Vigo y Pontevedra afloran aún hoy decenas de denuncias de afectados.

Iago Otero, abogado digital: «El rescate en bitcoins permite cazar al ladrón»

Iago Otero es un abogado digital experto en criptomonedas como el bitcoin. No le ha tocado llevar ningún caso del ataque masivo del 12 de mayo porque su especialidad no es la seguridad informática, pero sí ha debatido con sus colegas de profesión sobre el problema. «El ransomware es un tipo de virus muy antiguo; por lo tanto, no hay nadie detrás sino muchas personas diferentes. El primero de todos ellos data de 1989 (AIDS Trojan), creado por el ingeniero Joseph L. Popp, según he podido leer en Genbeta», dice.

«La mejor forma de minimizar los daños de un ataque como este es la prevención», advierte. Considera indispensable hacer copias de seguridad frecuentemente, las cuales deben guardarse en un dispositivo externo y no conectado al ordenador. Su sugerencia es que dicho disco duro externo tampoco debería estar en el mismo inmueble que el ordenador. Otro consejo es que «debemos tener mucho cuidado a la hora de abrir adjuntos o links de correos electrónicos porque es la forma más habitual de contagiarse». Además, conviene disponer de un sistema de permisos bien definido que impida a todos los usuarios de una red acceder a todos los documentos.

Conoce a bastantes empresas, negocios y compañeros que han sido atacados por el «cryptolocker», otra modalidad del ransomware, también bautizado como «el virus de correos». Otra de sus especialidades es la cadena de bloques «blockchain», un sistema de transacciones digitales seguras, «pero ahora mismo no está pensada para evitar ciberataques». Añade que el pago en bitcoins puede dar pistas sobre los autores. «Es importante no relacionar el ataque con bitcoin y las criptomonedas. Se ha usado el bitcoin para pagar el rescate, pero el ransomware existe desde antes del bitcoin y se utilizaban otros medios de pago. Por otro lado, las transacciones en bitcoin sí son rastreables porque todas se guardan en la blockchain de bitcoin y eso permite cazar al ladrón», dice.


José Luis Rivas: «El día D fue de locos»

José Luis Rivas es un ingeniero de Vigo experto en ciberseguridad y auditor forense de informática. Asesora a clientes de toda Galicia. Abogados digitales como el coruñés Víctor Salgado lo consideran una autoridad por el asesoramiento que brinda en materia de ciberseguridad. Rivas vivió el día del ataque mundial del WannaCry a golpe de teléfono y correos en foros de expertos a la vez que recibía las llamadas de los clientes desesperados pidiendo ayuda. La tensión creció según pasaban las horas hasta que alguien corrigió el problema. «Fue un día de locos, me llegaban un montón de correos desde las comunidades y foros», recuerda.

Rivas señala que el WannaCry ha sido un malware que ha destapado la necesidad de que las empresas de cualquier tamaño «deben de adecuar su seguridad a cualquier riesgo posible, y, por tanto, hay que entender que la protección es una inversión y no un riesgo».El día D, el 12 de mayo, fue para él una jornada «bastante surrealista» porque la víspera acababa de regresar de un viaje en el que había asistido a unas jornadas de seguridad del ISMS Forum en Madrid. En aquel encuentro se reunieron todos los responsables de seguridad e ingenieros técnicos de grandes empresas. «Allí estábamos comentando diferentes casos de seguridad, sin saber que unas horas después nos íbamos a encontrar con este incidente de seguridad a escala mundial», recuerda.

Al llevar en seguridad más de 25 de años, Rivas está vinculado a diferentes comunidades de expertos en vigilancia de la Red, y en cuanto saltó la alarma, los correos empezaron a hervir.«Ese día se vivió de una manera que hacía tiempo que no recordaba. Me llamó mucha gente preguntándome cómo podía subsanar dicha problemática. Quienes lo sufrieron estaban preocupados por si le habían robado la información confidencial, y no era así; lo único que pasaba es que era un secuestro de la información a cambio de dinero», señala. Pasó hasta altas horas de la noche en su despacho. «Cuando hay incidentes de seguridad normalmente es muy probable que no se duerma o se duerma poco», admite. Dos semanas después, las aguas están volviendo a su cauce.

Rivas conoce muchos perjudicados, no solo en Vigo y Galicia, sino de toda España y el extranjero. «Los afectados están superando la situación de diversas maneras», señala. Algunas de los trucos consisten en hacer copias de seguridad, con la solución dada por Telefónica (para recuperar la información), parcheando los sistemas afectados para que no se vuelva a reproducir el incidente con esta vulnerabilidad conocida, actualizando los sistemas operativos, y formando y concienciando al personal para que no abra correos sospechosos.Uno de los consejos que José Luis Rivas da para evitar nuevos ataques es que la dirección de las empresas y la administración pública «tienen que tener claro que la seguridad no es un gasto, sino una inversión».

Una vez que las instituciones tienen esto claro propone empezar a formar a los trabajadores, crear procedimientos y normas de uso y de seguridad, realizar auditorías de seguridad técnica y legal externas y contactar con expertos en ciberseguridad. No hay que olvidar que el próximo ataque puede ser peor.

Por su parte, Rivas y otros expertos fundaron hace un año la Rede Galega de Ciberseguridade. Son pocos y defienden un espíritu igualitario. «En esta red no existen jefes ni cargos», dice. Su primera jornada la celebraron en Santiago de Compostela el pasado miércoles y el fantasma del WannaCry rondó por allí.

jueves, 11 de mayo de 2017

Antonio Fernandes: «Un gallego lidera el hacking ético» (2017)

Título: Antonio Fernandes: «Un gallego lidera el hacking ético»

Publicado en el suplemento RED de La Voz de Galicia el 23 de abril del 2017

link: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/extravozred/2017/04/23/antonio-fernandes-gallego-lidera-hacking-etico/0003_201704SR23P16991.htm

por E. V. Pita


A sus 17 años, este hacker juvenil vigués destapaba «agujeros» de seguridad en webs bancarias y luego les alertaba. Él y unos colegas recorrieron Vigo en coche y descubrieron atónitos que muchos hogares con el novedoso wifi no ponían contraseñas. Este «millennial» de 1981 es tecnólogo, experto en industria 4.0 y conciencia a las empresas sobre ciberataques.

El «evangelista de la transformación digital» Antonio Fernandes reflexiona sobre los riesgos de la industria 4.0 y del Internet de las Cosas. Acaba de aprobar un curso online del MIT sobre ciberseguridad y sigue de cerca el hacking ético, una tendencia asociada a empresas que hacen auditorías de seguridad. «Ahora se llaman así. Hacen como intentos de intrusión con mentalidad de hacker y aplican técnicas propias de los malvados, pero con permiso y a un precio justo», explica. Usted advirtió en una charla en la universidad sobre ciberseguridad del alto riesgo en las cosas intercomunicadas por Internet y los coches autónomos.

¿Esta es la era de la inseguridad informática?

Estamos viviendo una revolución tecnológica en todos los sentidos, en donde la Inteligencia Artificial y la automatización de procesos avanza cada día a paso de gigante. Quizá cuando hablamos de ciberseguridad, inconscientemente, pensamos en grandes servidores protegidos por grandes medidas tecnológicas supervisadas por ingenieros, pero la ciberseguridad es un asunto global, que implica a dispositivos como los móviles o las smart TV  o a personas de perfiles no técnicos como abogados o directores de departamentos que no eran tradicionalmente tecnológicos.El malware ya está infectando las industrias.

 ¿Qué amenaza a las empresas?

El malware, en todas sus formas, junto al phishing y el spam, son amenazas que día a día toda corporación esta sufriendo en mayor o menor medida. Y aunque algunos daños son fortuitos, infecciones de los sistemas y datos para conseguir rescates en forma de dinero, por ejemplo. Otros forman parte de ataques globales enmarcados en campañas organizadas por grupos de delincuentes patrocinados por  corporaciones o gobiernos extranjeros, con fines variados, pero ninguno altruista.

¿Existe el «hacker» bueno?

Un hacker es un apasionado por algo, y la pasión no es buena ni mala, es una cuestión más ética, de ahí el hacking ético. La época del «hacker romántico» que supera barreras técnicas porque puede y como reto ya ha pasado a la historia. Nuestros sistemas, datos e identidad pueden ser simplemente utilizados como vehículo para otro fin mas destructivo. La necesidad de transformación digital por parte de las organizaciones debe ir acompañada con planes específicos en esta área, para la protección y contingencia de sus activos tangibles e intangibles, siendo para mi la industria el sector más sensible, por la hiperconectividad de tecnologías no diseñadas para convivir en estos entornos.

¿Qué pasaría si un virus toma el control de un vehículo autónomo, aunque esto suene a un argumento de película?

Muchas más cosas de las que en un principio podríamos pensar. No solo podrían secuestrarnos el vehículo y pedir un rescate por su recuperación y uso, esto sería si cabe lo menos importante. Nuestras conversaciones podrían ser grabadas y nuestros movimientos (con el aprendizaje de hábitos que conlleva) aprendidos y registrados. En lo más extremo, podrían provocar un accidente para buscar la eliminación de los pasajeros y borrar toda huella de intervención externa antes de provocar un choque mortal.

¿Agencias de inteligencia extranjeras usan herramientas de «hacking» que podrían usarse en coches autónomos?

Hace un par de meses se filtró en Wikileaks documentación sobre algunas herramientas usadas por los servicios secretos estadounidenses de la que se puede concluir la infección de Smar TVs o el control de vehículos autónomos. Recientemente han surgido evidencias de que la inteligencia de Estados Unidos presuntamente ha penetrado en los sistemas bancarios swift de Oriente Medio en los últimos años, y son conocidos los grupos chinos y rusos dedicados al espionaje y manipulación de la información a nivel global.

Si el Internet de las Cosas sigue adelante y la nevera compra por Internet más leche, ¿qué riesgos vislumbra?

Cada día más nos adentramos en la «niebla tecnológica», miles de pequeños dispositivos con sensores y funciones remotas. Hoy por hoy, hablamos de mediacenters, pulseras que toman el pulso, controles en fábricas y empresas. Cada uno sumando y formando un ecosistema más completo y complejo para servirnos. En una sociedad en donde cada vez más la Big Data se está convirtiendo en piedra angular al tomar decisiones, sin duda la integridad, confidencialidad y disponibilidad de la información se hace más vital que nunca. Pensemos que mañana la Internet de las Cosas estará también compuesta con elementos médicos, dispositivos en nuestros cuerpos que permitirán una vida más larga y de mayor calidad. Los médicos tendrán que comunicarse con ellos, pero, ¿que pasaría si tuviera acceso cualquier malvado?

¿La cadena de bloques ( el «blockchain») es tan segura que podría desatascar el Internet de las Cosas y revolucionar el pago con dinero virtual?

El blockchain puede llegar a ser una revolución en muchos aspectos, como la democratización del dinero a través de las criptomonedas o su uso como tercero de confianza para la autenticación de contratos o documentos. Hablar de esta tecnología nos daría para un artículo entero nuevo, porque entra más en una dimensión social que tecnológica el uso de la misma.

¿Sería catastrófico que un virus se apoderase de drones y robots asesinos?

El daño de las armas militares siempre es catastrófico, el caso que me plantea de que tus propias armas se rebelen contra ti es un riesgo que existe y para el que tienen que existir contramedidas. A mí me preocupa más cuando se normalice el uso de drones autónomos civiles, para por ejemplo el reparto de mercancías, todos los posibles riesgos que pueden surgir de la convivencia con ellos.

¿Están las universidades trabajando en proyectos de ciberseguridad?

Más que nunca están involucradas en la ciberseguridad en todas sus vertientes. En el laboratorio de Inteligencia Artificial e Informática (CSAIL) del MIT, por ejemplo, están trabajando ya en la seguridad en computación cuántica (área que probablemente cambiará el paradigma de muchas realidades actuales incluidas algunas sobre criptografía) o desarrollando sistemas resilientes que se autocuran de vulnerabilidades. Sin ir mas lejos, la cátedra de ciberseguridad en Telecomunicaciones de la Universidad de Vigo desarrolla cursos y formación y programas de concienciación sobre seguridad de la información en colaboración con otros centros gallegos.

 ¿La sociedad basada en la informática tiene pies de barro por la inseguridad?

No, no, en absoluto. La tecnología es segura, si se gestiona adecuadamente. Digamos que en este mundo el eslabón más inseguro suele ser el ser humano [sonrisa].

¿Cómo está la situación en Galicia?

Queda mucho trabajo y concienciación. Una de las empresas de hacking ético más relevantes de España en estos momentos está dirigida y fundada por un gallego. Y hay mucha gente de Galicia en puestos relacionados con la ciberseguridad.

miércoles, 12 de abril de 2017

"40 expertos en derecho tecnológico debaten sobre los contratos inteligentes" (2016)

40 expertos en derecho tecnológico debaten sobre los contratos inteligentes

Estudian cómo afecta legalmente la irrupción de monedas virtuales como el bitcoin o la gestión de bancos de datos (DAO) por parte de las empresa

Por  E. V. PITA

Publicado en La Voz de Galicia el 1 de octubre del 2016

Link: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2016/10/01/40-expertos-derecho-tecnologico-debaten-sobre-contratos-inteligentes/0003_201610V1C6991.htm

Un total de 40 abogados de derecho tecnológico han trasladado, por problemas logísticos, su congreso BlockChain Forum de la isla de San Simón al Club Financiero de Vigo, donde ayer celebraron un desayuno informativo sobre las semillas de la nueva revolución tecnológica. Estudian cómo los contratos inteligentes y la moneda virtual bitcoin afectarán a la salud, finanzas, identidad digital o Internet de las Cosas. Hoy leerán sus ponencias y mañana simularán una DAO o gestora de base de datos en un taller en Sinergia Coworking.La reunión en la isla se hizo inviable y se ha trasladado a la sede empresarial de Vigo.

 Congrega a abogados expertos en derecho de las nuevas tecnologías de varias ciudades. Estudiarán el nuevo panorama de la seguridad informática desde el punto de vista legal. Apuestan por un futuro donde primarán los contratos inteligentes (smart contracts), las monedas virtuales como bitcoin o la encriptación.Bárbara Román explicó ayer que «no existe una normativa» sobre tecnologías como el blockchain (contratos seguros en la Red) y tardarán en regularse a causa de su carácter difuso y transfronterizo. «No se trata de que un país» promulgue una ley.

«Con las nuevas tecnologías, si quieres hacer una transacción, necesitas un factor de confianza, una vez que haces una plataforma de confianza, hacer el intercambio. En el smart contract, cuando una parte recibe el pedido, la cláusula de autocumplimiento ordena al banco pagar. No hay que esperar 90 días», dice.Entre los ponentes está Leif Ferreira, que montó una empresa de cajeros de bitcoins.

Fuentes de la organización explicaron que problemas «logísticos» les obligaron a desistir de celebrar la reunión en San Simón este fin de semana a pesar de que ya contaban con permiso. Lo achacan a la falta de conexión wifi en la isla, la carencia de suficientes barcos para transportar a los congresistas, la coincidencia de otro evento en el mismo lugar y la exigencia de contratar un seguro, limpieza y vigilancia.

lunes, 12 de diciembre de 2016

"La fábrica inteligente ya está aquí" (2016)

Publicado en La Voz de Galicia, edición Vigo, página 12.
Por E.V.Pita
Fecha: 10 de diciembre del 2016

La fábrica inteligente ya está aquí

El consejero digital Ramón Suárez y uno de los mayores "influencers" en la Industria 4.0 propone crear un polo de teletrabajo en Vigo que atraiga talento nórdico

Primero fue la máquina de vapor, luego la electricidad, después el ordenador y ahora las fábricas de Vigo luchan por adaptarse a la futura industria 4.0, en referencia a la cuarta revolución industrial repleta de factorías inteligentes y digitalizadas, donde todas las cosas estarán hiperconectadas por Internet. Un ejemplo es la bodega viguesa Martín Códax, que ensaya la viticultura de precisión y supervisa sus viñedos con drones. Fábricas como PSA o Faurecia ya han implantado en Vigo tramos de cadenas de montaje donde cada pieza porta un código inteligente que transmite datos a la central. Un avance que se extenderá a proveedores y auxiliares del motor.
«El impacto de la industria 4.0 va a ser enorme. De momento, Vigo no se ha quedado atrás, está bien posicionada porque las empresas y la Administración participarán con varios planes. Aquí hay autopistas del mar, aeropuertos y gente con mucho talento», dice Ramón Suárez Alonso, un mentor de empresas y directivo de alquiler de servicios . Este profesor de la escuela de Organización Industrial de la Universidad de Vigo es uno de los expertos que más sabe en el mundo sobre las fábricas inteligentes y el gobierno vasco lo sitúa en el número 157 del World Top Influencer de la Industria 4.0. Figura en el medio de una lista de 300 líderes de opinión de las redes sociales que marcan tendencia.
«Ser influencer es como la bolsa, el valor de tus opiniones fluctúa. Hicieron un barrido mundial y mi nombre está entre los 300 más citados. Esta valoración no se puede comprar», recalca este asesor de Asime o Gain.El experto también preside la Asociación de Mentoring de Galicia, que agrupa a consejeros digitales. «En la última reunión con mis colegas entré a hablar por videoconferencia desde mi móvil, ahora eres ubicuo», dice.
Es mentor del Igape, asesoró al grupo director eEurope i2020 de la Comisión Europea y es experto del ICT Policy and Governance WG de la ONU respecto a la sociedad de la información. A sus 54 años es un nómada: viaja allí donde una empresa le pida consejo o va a formar empleados.Sin embargo, su entusiasmo por la nueva economía que conjuga la impresión 3D, la telefonía 5G, el Internet de las cosas y la minería de datos no engancha en Galicia.
 «Nadie es profeta en su tierra. Llevo años proponiendo proyectos de modernización tecnológica en Galicia pero aquí no suelen ir adelante por la idiosincrasia del tejido empresarial gallego. En cambio, en otras regiones o países enseguida se aceptan y los ponemos en marcha rápidamente», lamenta.Propuso a varios organismos y colectivos gallegos montar un Observatorio de la Industria 4.0 «pero nadie mostró interés». Ahora, es miembro del observatorio español y en Andalucía y Extremadura «estamos en ello». Hace dos años, junto a su socio dvanguardia, quiso aliarse con Hacienda para reciclar el convento de San Francisco de Pontevedra y crear allí la Universidad Internet del Futuro pero recibió el silencio por respuesta.
Ahora propone crear en el eje Vigo-Pontevedra un polo de teletrabajo que atraiga a emprendedores del norte de Europa. «Tenemos más horas de luz. Un clima más suave, como el de Baleares o Vigo, favorece la captación de talento e inversión extranjera como Irlanda», dice. Su idea es crear un hub o nodo de empresas de servicios con trabajadores del conocimiento. «Gracias a la hiperconectividad y la globalización podríamos establecer aquí las sedes virtuales de empresas deslocalizadas y star-ups», argumenta. La ciudad sería el despacho: se trabajaría en un bar con wifi, habría reuniones con colegas en una oficina de coworking», explica.
 «Las fábricas digitalizadas avanzan rapidísimo, destruirán empleos pero requerirán programadores y talento 4.0. Lo digital ya oferta 500.0000 nuevos empleos en Europa», añade Suárez.